NUEVO DÍA Desde Guadalajara, Jalisco, México

CON INFORMACIÓN COMERCIAL, CULTURAL, EDUCATIVA, DEL HOGAR Y LA FAMILIA

LOS OLVIDOS INTELECTUALES DE PÉREZ-REVERTE, ¿LICENCIA LITERARIA?

02:31 p.m. 14/03/2010. A propósito de "progreso", estoy leyendo el artículo que Xavi Ayén, escribió para La Vanguardia, en el que da cuenta de la próxima "llegada" a España de la novela "El asedio", de ARTURO PÉREZ-REVERTE, y de la visita de este a la ciudad de Cádiz, en donde se supone ocurrieron los hechos de la novela ubicada, o como dicen ahora, "ambientada", en 1811 y 1812.

Xavi Ayén narra que el autor recorrió todos los rincones de Cádiz, admirando, precisando, recreando su novela y, desde luego, justificándola, haciendo una apología de la ciudad a la que llama "que fue el lugar más liberal de Europa", "foco de esperanza", en donde se instauró la soberanía popular y la libertad de imprenta; lamentando "la España que pudo ser y no fue", agregando...

"Aquí la aristocracia era moderna, no de nobles, sino de comerciantes, comparable a la de Inglaterra, y había una clase dirigente abierta y viajada, donde la religión ya no mandaba y la política se supeditaba a la economía. Mientras que en otras zonas de España lo que había era, básicamente, curas, reyes, ministros y aristocracia corrupta", terminando por decir: "Visto ahora, con el tiempo, no nos hubiera ido mal que hubieran ganado los franceses...”.

Se va uno de espaldas después de escuchar tantos improperios en "palabras ilustradas". Primero, la corrupción es fruto de la misma naturaleza humana, si algo nos enseña la historia es que dirigentes cagados los hubo, los hay y los habrá en todos los grupos humanos de izquierda de derecha o centro; por lo que, equiparar curas, reyes, ministros y nobles (gente de derecha), con corrupción, es maniqueismo barato, quién no lo conozca que lo compre.

Yo se que escritores y poetas, además de la libertad de expresión, tienen algunas licencias más para efectuar su trabajo, que es el de entretener a la gente, inquietarla, hacerla pensar, soñar, evocar y disfrutar de una visión del mundo en la que el tiempo se detiene. El escritor cuenta historias feas o hermosas pero, finalmente, no dejan de ser sólo una visión personal de los hechos, que muchas veces benefician al colectivo y otras, le "siembran" un montón de errores, falsedades, falsos conceptos, metas utópicas, ilusiones que se confunden con esperanzas, romanticismo moderno igual de vacío que todos los romanticismos, y que a la larga o a la corta sólo llevan a los ciudadanos que persiguen "estas esperanzas" a callejones sin salida o a verdaderos infiernos como sucedió en la URSS, la más grande y equivocada utopía, la de los revolucionarios comunistas, socialistas, estalinistas y demás "istas" y de la que nunca, los izquierdistas, han pedido perdón a la humanidad. No cabe duda, un novelista es, casi siempre, un pésimo estadista.

Finalmente, Pérez-Reverte se reivindica, al reconocer sus limitaciones en este párrafo: “yo no soy ni de derechas ni de izquierdas ni de centro. Tengo mis opiniones. Si pido la guillotina para monseñor Rouco Varela, que lo hago ahora mismo, no parezco muy de derechas, pero si digo que la ley de memoria histórica es de analfabetos no parezco muy de izquierdas. La memoria histórica no es algo que se limite a la guerra civil, la mía tiene 3.000 años, al menos. En este país nunca ha habido buenos y malos, que no nos vengan con monsergas, todos hemos sido unos hijos de puta”.

Pérez-Reverte (aparte de afirmar tácitamente, sin ningún rigor histórico o sociológico, que curas, reyes, ministros y aristocracia corrupta constituyeron una época oscura para la humanidad, como si liberales o gente de izquierda fueran santos y no les conocieramos "sus podridas"), hábil y maliciosamente, no dio como ejemplo ni trajo al caso en lugar de la ley de memoria histórica que mencionó, su opinión sobre la Ley del Aborto, recién aprobada en España y que es el segundo tema, en orden de importancia, que ha sacado a las calles, para protestar, a la mayor cantidad de ciudadanos de la sociedad española de nuestros días. ¿Se le olvidó el punto a nuestro intelectual, el tema no le parece de primera importancia, cree que un intelectual no debe opinar sobre eso, cree deverás que la política debe sólo centrarse en la economía, o de plano, le "sacó al parche"?.





E D I T O R I A L

"MI RÉPLICA A PÉREZ-REVERTE".

Por Luis Carlos Águila Muñoz.